Y es que, cuando hace algún
tiempo que a nosotros se nos figura tan largo,
Todos aquéllos que hacen la vida dichosa subieron a lo alto,
Todos aquéllos que hacen la vida dichosa subieron a lo alto,
Cuando el Padre volvió su
mirada para no ver a los hombres,
Y con razón el luto empezó sobre la tierra,
Y con razón el luto empezó sobre la tierra,
Cuando un calmo genio apareció
al final, celestialmente
Consolador, que anunció el fin del Día y desapareció,
Consolador, que anunció el fin del Día y desapareció,
Dejó como señal de que él una
vez había sido y de nuevo
Vendría, él, el coro celeste, algunos dones,
Vendría, él, el coro celeste, algunos dones,
De los cuales nosotros, como
antes, humanamente seríamos capaces de disfrutar,
Pues para la Alegría con Espíritu era lo Más grande demasiado grande
Pues para la Alegría con Espíritu era lo Más grande demasiado grande
Entre los hombres y aún, aún
faltan los fuertes capaces de supremas
Alegrías, pero vive aún, calma, alguna acción de gracias.
Alegrías, pero vive aún, calma, alguna acción de gracias.
El pan es el fruto de la
tierra, y sin embargo la luz lo bendice,
Y del dios del trueno viene la alegría del vino.
Y del dios del trueno viene la alegría del vino.
Por eso pensamos gracias a ello
en los celestes, por lo demás
Ya sidos y que tornan en el tiempo justo,
Ya sidos y que tornan en el tiempo justo,
Por eso cantan también con
seriedad los poetas al dios del vino
Y no vanamente inventada suena la alabanza en honor del Antiguo.
Y no vanamente inventada suena la alabanza en honor del Antiguo.
Friedrich Hölderlin
Pan y vino - Brod und Wein
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