sábado, 4 de mayo de 2013

La fortaleza del que sabe guardar la venida

Y es que, cuando hace algún tiempo que a nosotros se nos figura tan largo,
Todos aquéllos que hacen la vida dichosa subieron a lo alto,

Cuando el Padre volvió su mirada para no ver a los hombres,
Y con razón el luto empezó sobre la tierra,

Cuando un calmo genio apareció al final, celestialmente
Consolador, que anunció el fin del Día y desapareció,

Dejó como señal de que él una vez había sido y de nuevo
Vendría, él, el coro celeste, algunos dones,

De los cuales nosotros, como antes, humanamente seríamos capaces de disfrutar,
Pues para la Alegría con Espíritu era lo Más grande demasiado grande

Entre los hombres y aún, aún faltan los fuertes capaces de supremas
Alegrías, pero vive aún, calma, alguna acción de gracias.

El pan es el fruto de la tierra, y sin embargo la luz lo bendice,
Y del dios del trueno viene la alegría del vino.

Por eso pensamos gracias a ello en los celestes, por lo demás
Ya sidos y que tornan en el tiempo justo,

Por eso cantan también con seriedad los poetas al dios del vino
Y no vanamente inventada suena la alabanza en honor del Antiguo.

 
Friedrich Hölderlin
Pan y vino - Brod und Wein

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