domingo, 7 de abril de 2013

Recolocacion de la Economía

Para nosotros los identitarios, la revitalización de nuestros campos va unida a la revitalización de nuestros pueblos, siendo un freno a la desertización por completo de nuestras comarcas y por consiguiente de nuestra íntima arquitectura rural tradicional, además de costumbres ancestrales que día a día se olvidan. Creemos que el sistema actual utilizado no puede sostenerse ya por más tiempo. Estamos convencidos de que el empleo de alternativas ecológicas y racionales frente al “industrialismo” aplicado a estos sectores, en su suma son respuestas a la explotación de energías limpias (biomasa, solar, etc.) nos llevarían a no tener una dependencia exclusiva de energías fósiles, tal y como preconiza la actual sociedad de consumo. La agricultura y ganadería ecológica no deben ser competidores en nuestros mercados, sino la opción prioritaria a regular por nuestros políticos. Debemos acabar ya con la pérdida de la calidad natural de nuestros alimentos y su valoración por su aspecto externo, olvidándonos sus cualidades organolépticas y sus efectos sobre la salud humana. Debemos apreciar nuestra biodiversidad sin fomentar monocultivos y variedades de alto rendimiento, donde se abusan de fertilizantes químicos y de pesticidas, eliminando la rotación en el cultivo de las tierras y posterior empobrecimiento. Nuestros labradores y ganaderos no deben estar sometidos a intereses industriales ajenos al campo (fitosanitarios, simientes, abonos, maquinaria….) porque así el mercado escapa su control y los precios no son reales, basados estos en criterios políticos y económicos neoliberales impuestos desde organismos como la CEE, el FMI o la Organización mundial del Comercio.
Con el actual sistema de explotación “industrializado”, lo vegetal y lo animal dejan de estar interrelacionados, frente a lo tradicional, racional y ecológico donde ambas actividades eran interdependientes y suma de un todo. Y la progresiva regularización de nuestra ganadería y agricultura ecológica a través de sus consejos reguladores (que no deben ser organismos ineficaces ni policiales poblados de vagos funcionarios, sino de apoyo, fomento y difusión de nuestra tradicional cultura agro-ganadera) será importante fuente de riqueza y salud para todo el conjunto de la población. Así pues creemos que “el reino de la cantidad” debe ser vencido por la calidad y la identidad, expresión magna de la biodiversidad y como fórmula de retorno racional y regeneracionista a nuestro maltratado hábitat rural.
Quienes combatimos en el terreno de las ideas y no en el del voto, quienes creemos que la política es un arte de transformación y mejoramiento de nuestro entorno y no de enriquecimiento rápido y “concesión de favores”, sabemos que estamos en gran desventaja, al igual que nuestra conservadora gente del pueblo, frente a la autodenominada “ciudadanía” e igualmente creemos que en su efecto mejorando lo natural que es nuestro entorno rural, cual arte alquímico, en su causa se mejorará lo artificial, que es nuestro entorno urbano. Ese será uno más de los múltiples y grandes retos que tendremos que afrontar por la pervivencia de nuestra Identidad en este siglo XXI, un siglo de cambio climático y esperemos que de putrefacción y caída del “imperio globalizador”.

Federico Traspedra

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