Hace un año firmábamos el contrato de
alquiler de nuestro primer local. Las dudas, la inexperiencia, la falta
de medios necesarios, la falta de organización, y todos los demás
obstáculos quedaban paliados por una ilusión desmedida.
Sin perder un segundo nos pusimos manos a la obra para acondicionar
en unas mínimas condiciones el local, con más voluntad que recursos, y
en poco más de dos semanas inaugurábamos al público nuestro local y
nuestra asociación.
Ha sido un año muy largo e intenso, con incontanbles momentos
memorables, pero no olvidamos especialmente los malos momentos, esos que
te enseñan a distinguir el valor de la gente y te ayudan a medir su
compromiso y sus motivaciones. Hemos sabido convertir las limitaciones
que nos imponía el sistema en virtudes, el mejor ejemplo de esto ha sido
transformar el gran obstáculo, de no poder realizar actividades de
difusión cultural en nuestro local, por orden del ayuntamiento, en un
alegato para multiplicar exponencialmente nuestro activismo en las
calles, nuestro compromiso, y nuestras actividades fuera del local
(Excursiones, torneos deportivos, viajes, etc…)
El balance un año después sólo puede ser positivo, seguimos siendo
una comunidad pequeña, pero mucho más unida y más numerosa que hace un
año, somos un poco menos inexpertos que hace un año, ya no miramos al
horizonte de una forma dubitativa e inocente, sino que miramos al futuro
de una forma clara y decidida al conocer mucho mejor nuestros
objetivos, y nuestra ilusión si antaño era grande ahora es tan colosal
que ha dejado pequeño nuestro estimado local, lo que nos obligará a
buscar uno más grande.
Un año después sentimos la dulzura de haber logrado pequeñas
victorias, hemos vencido a los escépticos que aseguraban que jamás
abriríamos un Casal, vencimos a los miedosos que ante las primeras dudas
aseguraban que cerraríamos a los pocos meses de abrir, vencimos a los
pusilánimes incompetentes a la hora de intentar nada grande, a los
perezosos incapaces de esforzarse por nada, a los tristes incapaces de
llevar el entusiasmo a nuestra lucha, por eso para este año sólo podemos
prometer la misma receta que nos ha llevado hasta este punto pero en
cantidades mucho mayores: Ilusión, Valentía, Osadía, Esfuerzo, Alegría y
Compromiso.
¡LARGA VIDA A LOS QUE LUCHAN!
¡LARGA VIDA AL CASAL TRAMUNTANA!
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