domingo, 20 de enero de 2013

Un año de lucha y esperanza

Hace un año firmábamos el contrato de alquiler de nuestro primer local. Las dudas, la inexperiencia, la falta de medios necesarios, la falta de organización, y todos los demás obstáculos quedaban paliados por una ilusión desmedida.

Sin perder un segundo nos pusimos manos a la obra para acondicionar en unas mínimas condiciones el local, con más voluntad que recursos, y en poco más de dos semanas inaugurábamos al público nuestro local y nuestra asociación.

Ha sido un año muy largo e intenso, con incontanbles momentos memorables, pero no olvidamos especialmente los malos momentos, esos que te enseñan a distinguir el valor de la gente y te ayudan a medir su compromiso y sus motivaciones. Hemos sabido convertir las limitaciones que nos imponía el sistema en virtudes, el mejor ejemplo de esto ha sido transformar el gran obstáculo, de no poder realizar actividades de difusión cultural en nuestro local, por orden del ayuntamiento, en un alegato para multiplicar exponencialmente nuestro activismo en las calles, nuestro compromiso, y nuestras actividades fuera del local (Excursiones, torneos deportivos, viajes, etc…)

El balance un año después sólo puede ser positivo, seguimos siendo una comunidad pequeña, pero mucho más unida y más numerosa que hace un año, somos un poco menos inexpertos que hace un año, ya no miramos al horizonte de una forma dubitativa e inocente, sino que miramos al futuro de una forma clara y decidida al conocer mucho mejor nuestros objetivos, y nuestra ilusión si antaño era grande ahora es tan colosal que ha dejado pequeño nuestro estimado local, lo que nos obligará a buscar uno más grande.
Un año después sentimos la dulzura de haber logrado pequeñas victorias, hemos vencido a los escépticos que aseguraban que jamás abriríamos un Casal, vencimos a los miedosos que ante las primeras dudas aseguraban que cerraríamos a los pocos meses de abrir, vencimos a los pusilánimes incompetentes a la hora de intentar nada grande, a los perezosos incapaces de esforzarse por nada, a los tristes incapaces de llevar el entusiasmo a nuestra lucha, por eso para este año sólo podemos prometer la misma receta que nos ha llevado hasta este punto pero en cantidades mucho mayores: Ilusión, Valentía, Osadía, Esfuerzo, Alegría y Compromiso.

¡LARGA VIDA A LOS QUE LUCHAN!
¡LARGA VIDA AL CASAL TRAMUNTANA!

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