lunes, 4 de febrero de 2013

La renuncia no es una opción

Sin consuelo rondas por la vida esperando algo que nunca llegará, no conoces las razones, te propones tal vez mejorar. Pero todo ello es en vano ya que parece que nunca lo hará.
Acepta tu destino sin embargo, haz las paces con la verdad. ¡Mejora para ti y no por los demás!
Sigue el camino hasta el día en que este acabará, pero al recorrerlo nunca cedas, trata de recorrerlo deprisa y nunca vuelvas la vista atrás, aprende a dejar de desear para ti mismo y empieza a desear para los demás.
Llega entonces el momento en el que las contemplaciones acabarán y una difícil decisión deberás tomar: tener el valor de afrontar la cruda realidad. Aquella realidad en la que nadie dio la cara por ti o en la que nadie podrá defenderte.
¿Es ese un momento en el que tu destino debe permanecer sellado por tu pasado conformismo, sellado por la fácil renuncia?…
Amigo, todo cambia si tu alma es revolucionaria en verdad. Es entonces cuando tu alma se revuelve indignada, no permitirá verte ceder más, por que tan solo ella es la que enciende tu voluntad. La voluntad, aquella fuerza que tímida se manifestará, haciéndote soñar y que inconforme crecerá, bombeando tu sangre de tal manera que la única opción es actuar y nunca, jamás renunciar. ¡Yo no voy a renunciar!…¿Y tú?

Intransigente

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