Algunos elogian nuestras acciones, aprecian
nuestras iniciativas, nuestro trabajo, nuestras propuestas pero se
resienten de nuestra referencia al “fascismo”… Ellos lo consideran
demasiado jerarquizado, violento, anacrónico, equívoco, estigmatizante…
Es por eso mismo que ignoran que es justamente esta referencia y este
modelo el que descubre de nosotros lo que somos y lo que hacemos. Sin
esta mística, sin esta perspectiva histórica, sin esta memoria, sin la
presencia tutelar de estos soldados y de estos mártires, sin ninguna
devoción, sin ninguna abnegación, sin ningún sacrificio, todo esto
acabaría en un fútil y pasajero activismo estudiantil y en la
tranquilidad de un consumismo militante pequeño-burgués que hace de la
política un ocio como cualquier otro. Nunca se combatirá del mismo modo
para un estandarte que sobresalió en el firmamento de la civilización y
de la justicia social y cubrió con ataúdes a jóvenes de 17 años que para
el que siempre decoró únicamente los salones de actos o adornó un
palacio de exposiciones….
Y es por eso que todos aquellos
que, aceptando la semántica del enemigo, usan el término “fascismo”
como sinónimo para todas las villanías que hay que denunciar nos
insultan y nos agreden de modo absolutamente definitivo e imperdonable.
Fuente: A moy que chault!
Traducción: Veritas Vincit.
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