"Los conjurados se parecen a esas solteronas que se
reúnen para dejar salir su bilis y sentimientos venenosos. Conjurados
de salón o terroristas, se separan por sí solos de sus compatriotas.
Adoptan una mentalidad de incomprendidos, se llenan de rabia y el
resentimiento les domina. Se apartan así definitivamente de Nacionalismo
y la victoria".
"El revolucionarismo caricaturesco, en sus
pretensiones, actitudes y acción, es el enemigo de la revolución. Son
sobre todo los elementos jóvenes los que deben desconfiar del mismo.
Vestir un disfraz bautizado como uniforme, confundir sectarismo e
intransigencia, mostrar una violencia gratuita son prácticas que revelan
un carácter infantil. Algunos encuentran la exaltación de un
romanticismo morboso. La revolución no es un baile de disfraces ni una
tribuna para mitómanos. La acción revolucionaria no es la ocasión de
presumir quien es el más puro".
Dominique Venner
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