La situación social y
política de hoy en día es el escenario ideal que hubiéramos querido en
los 80s. El paro de un 26%, la realidad de los políticos y sus partidos,
el gobierno Mundial más que visible, la intolerancia disfrazada de
‘libertad’, la inmigración masiva y el mestizaje subvencionado, la
destrucción familiar, la podredumbre estatalizada de la juventud, el
desamparo social, la esclavitud laboral, el sindicalismo de clase
vendido al capitalismo, y podría seguir diciendo muchas más, pero con
solo un par de ellas hubiera valido para fomentar una rebelión.
¿Por qué no ocurre esto? Durante estos últimos 20 años se ha ido
inculcando en todos nosotros una apatía generalizada, una desgana
sistémica motivada por la falta de un objetivo claro, y una elite
revolucionaria a la que seguir.
Hace muchos años dije que era un
buen ‘oficial’ pero no un buen ‘general’. Hoy en día en los movimientos
nacionalistas del país, y cuando digo nacionalistas no es separatismo,
hay gente muy voluntariosa, con gran fuerza de espíritu y de lucha,
fanatizados y con conciencia social, pero no tenemos mandos adecuados.
He hablado numerosas veces con varios de los dirigentes de partidos y
grupos del área, y les he instado a retirarse del mando, a dejar paso a
otros. Su lógica a negarse ha sido la de la posible extinción o
desaparición del ‘hijo’ político que han creado. ¿Quién lo hará? Decían.
¿Y que importa? Digo yo. Si desaparece será porque no era adecuado.
El activismo por el activismo no deja de ser un hobbie, un
entretenimiento sin más sentido que la dinámica del movimiento continuo.
No se puede andar pegando pegatinas con 40 años y creer que es
política, eso lo deberían de hacer los de 14 años, y el de 40 señalar
las zonas donde debe hacerse campaña. Cuando el mando se convierte en
soldado, no hay mando. No se trata de dar ejemplo, la mayoría ya lo han
dado con creces, no hace falta seguir.
Hay numerosos grupos,
asociaciones y partidos, los cuales se dejan llevar por lo que les
gustaría y no por lo que deberían. La unidad nacional pasa por la
concreción de objetivos políticos a corto y medio plazo factibles. Y
recalco lo de factibles. Factible es realizable, no pensar que
tendremos X votos y un diputado solo por estar ahí, eso además de irreal
es imposible porque no tenemos ni los medios humanos para asumirlo.
La masa es burguesa espiritualmente hablando. Necesita un elemento
catalizador de la catarsis en la que vive para despertarse. Ese elemento
no son nuestras proclamas ni nuestras actitudes, muchas veces
perjudiciales a nuestra imagen, es la sensación inequívoca de que su
mundo se desmorona, y por ahora no la tienen. Porque por mucho que
gritemos “El invierno está llegando” en Puerta del Sol, millones de
mensajes contrarios son bombardeados incesantemente por todos lados y
sumiendo en un estado ‘somatico’ a la masa. La supresión de Valores
desde los medios educativos y de información han logrado que casi nada
se ante ponga a la ‘seguridad’ en la que se vive. El ejemplo del conejo
en la granja es lo que prima, cuando el dueño coge a uno de ellos para
el guiso el otro piensa “mejor tu que yo”.
Este es un momento
irrepetible pues estamos asistiendo al Kali-Yuga final, en un medio
plazo. Y no, no tenemos los cuadros de mando necesarios para liderar la
rebelión de las
masas. Posiblemente seriamos engullidos por ella y
ejecutados por los elementos contra revolucionarios que esperan ese
día. Ahí nos lo jugaremos todo, no en las urnas, pues nunca nos dejaran
llegar a nada.
Yo soy un viejo, “Militia vita est”, no puedo
pretender ver nada pero quizás mis futuros nietos. Pero ni ellos verán
si no tomamos conciencia de de que el trinio de esta proclama es una
verdad axiomática, TRADICIÓN-FORMACIÓN-REVOLUCIÓN.
Los lÍderes y
responsables de grupos y partidos deberían pararse a pensar no en que
tiene la verdad, y los demás son unos traidores, unos chaqueteros o unos
peseteros. No, eso no son más que tonterías, inocuas palabras para lo
que hoy se necesita. No hace falta ni es necesario que te guste el que
tienes al lado. En el muro de escudos combates por el compañero de tu
lado, no por lo que le gusta u opina sobre lo que sea, sino por la
consecución final, el objetivo último. ¿Y cual es? Esa debería ser su
primera pregunta. La siguiente debería ser ¿Podemos alcanzarlo con lo
que tenemos hoy en día? Y la tercera será ¿Qué necesito para ello?
Hasta que no nos tomemos esto con la seriedad que se corresponde no
avanzaremos mas que en la dirección de un modus vivendi que satisface
solo a nuestro ego.
Hemos de crear un sistema educativo al
margen. Una escuela de mandos. Un proyecto formativo que haga que los
jóvenes de hoy se nos acercan no lo sea por unos colores, o unos
símbolos. Lo sea única y exclusivamente por que quieren cambiar lo que
ven, y quieren, como dice la canción, “…destruir el mundo antiguo a la
luz de tus ojos, Erika”. No adaptarse a el.
Ahí es donde
empezaremos a vencer. Donde las masas empezaran a reconocer a sus mandos
naturales y donde el mensaje de que otro mundo es posible, llegue a
calar en ellos.
Es una cuestión de supervivencia. No necesitamos
grandes medios para formar y ser formados. Es lo único que no pueden
quitarnos. Y podemos hacerlo.
"…Nosotros estamos decididos a desenredarlo, como lo habría querido la leyenda y como el propio presente exige.
Es
necesario destruir las raíces de una epidemia que amenaza a la
totalidad del planeta y que se llama “Civilización Occidental”. Es
penoso pero resulta vano negarlo.
La época actual, teñida con todos los síntomas de una decadencia que no encuentra barreras, es un tiempo despreciable.
Bajo
sus estructuras, que se descomponen a la luz del sol como un cadáver,
la disolución social, política y cultural está sacando a la luz poco a
poco la porosa osamenta de una civilización igualitaria condenada a
muerte, haciendo patente así la absoluta desgracia que se abate sobre
Europa y que puede abocarla al naufragio".
Pierre Krebs
Enviado RP
No hay comentarios:
Publicar un comentario