sábado, 19 de octubre de 2013

La Rebelión de las Masas, ¿Es factible?


La situación social y política de hoy en día es el escenario ideal que hubiéramos querido en los 80s. El paro de un 26%, la realidad de los políticos y sus partidos, el gobierno Mundial más que visible, la intolerancia disfrazada de ‘libertad’, la inmigración masiva y el mestizaje subvencionado, la destrucción familiar, la podredumbre estatalizada de la juventud, el desamparo social, la esclavitud laboral, el sindicalismo de clase vendido al capitalismo, y podría seguir diciendo muchas más, pero con solo un par de ellas hubiera valido para fomentar una rebelión.
¿Por qué no ocurre esto? Durante estos últimos 20 años se ha ido inculcando en todos nosotros una apatía generalizada, una desgana sistémica motivada por la falta de un objetivo claro, y una elite revolucionaria a la que seguir.
Hace muchos años dije que era un buen ‘oficial’ pero no un buen ‘general’. Hoy en día en los movimientos nacionalistas del país, y cuando digo nacionalistas no es separatismo, hay gente muy voluntariosa, con gran fuerza de espíritu y de lucha, fanatizados y con conciencia social, pero no tenemos mandos adecuados.
He hablado numerosas veces con varios de los dirigentes de partidos y grupos del área, y les he instado a retirarse del mando, a dejar paso a otros. Su lógica a negarse ha sido la de la posible extinción o desaparición del ‘hijo’ político que han creado. ¿Quién lo hará? Decían. ¿Y que importa? Digo yo. Si desaparece será porque no era adecuado.
El activismo por el activismo no deja de ser un hobbie, un entretenimiento sin más sentido que la dinámica del movimiento continuo. No se puede andar pegando pegatinas con 40 años y creer que es política, eso lo deberían de hacer los de 14 años, y el de 40 señalar las zonas donde debe hacerse campaña. Cuando el mando se convierte en soldado, no hay mando. No se trata de dar ejemplo, la mayoría ya lo han dado con creces, no hace falta seguir.
Hay numerosos grupos, asociaciones y partidos, los cuales se dejan llevar por lo que les gustaría y no por lo que deberían. La unidad nacional pasa por la concreción de objetivos políticos a corto y medio plazo factibles. Y recalco lo de factibles. Factible es realizable, no pensar que tendremos X votos y un diputado solo por estar ahí, eso además de irreal es imposible porque no tenemos ni los medios humanos para asumirlo.
La masa es burguesa espiritualmente hablando. Necesita un elemento catalizador de la catarsis en la que vive para despertarse. Ese elemento no son nuestras proclamas ni nuestras actitudes, muchas veces perjudiciales a nuestra imagen, es la sensación inequívoca de que su mundo se desmorona, y por ahora no la tienen. Porque por mucho que gritemos “El invierno está llegando” en Puerta del Sol, millones de mensajes contrarios son bombardeados incesantemente por todos lados y sumiendo en un estado ‘somatico’ a la masa. La supresión de Valores desde los medios educativos y de información han logrado que casi nada se ante ponga a la ‘seguridad’ en la que se vive. El ejemplo del conejo en la granja es lo que prima, cuando el dueño coge a uno de ellos para el guiso el otro piensa “mejor tu que yo”.
Este es un momento irrepetible pues estamos asistiendo al Kali-Yuga final, en un medio plazo. Y no, no tenemos los cuadros de mando necesarios para liderar la rebelión de las
masas. Posiblemente seriamos engullidos por ella y ejecutados por los elementos contra revolucionarios que esperan ese día. Ahí nos lo jugaremos todo, no en las urnas, pues nunca nos dejaran llegar a nada.
Yo soy un viejo, “Militia vita est”, no puedo pretender ver nada pero quizás mis futuros nietos. Pero ni ellos verán si no tomamos conciencia de de que el trinio de esta proclama es una verdad axiomática, TRADICIÓN-FORMACIÓN-REVOLUCIÓN.
Los lÍderes y responsables de grupos y partidos deberían pararse a pensar no en que tiene la verdad, y los demás son unos traidores, unos chaqueteros o unos peseteros. No, eso no son más que tonterías, inocuas palabras para lo que hoy se necesita. No hace falta ni es necesario que te guste el que tienes al lado. En el muro de escudos combates por el compañero de tu lado, no por lo que le gusta u opina sobre lo que sea, sino por la consecución final, el objetivo último. ¿Y cual es? Esa debería ser su primera pregunta. La siguiente debería ser ¿Podemos alcanzarlo con lo que tenemos hoy en día? Y la tercera será ¿Qué necesito para ello?
Hasta que no nos tomemos esto con la seriedad que se corresponde no avanzaremos mas que en la dirección de un modus vivendi que satisface solo a nuestro ego.
Hemos de crear un sistema educativo al margen. Una escuela de mandos. Un proyecto formativo que haga que los jóvenes de hoy se nos acercan no lo sea por unos colores, o unos símbolos. Lo sea única y exclusivamente por que quieren cambiar lo que ven, y quieren, como dice la canción, “…destruir el mundo antiguo a la luz de tus ojos, Erika”. No adaptarse a el.
Ahí es donde empezaremos a vencer. Donde las masas empezaran a reconocer a sus mandos naturales y donde el mensaje de que otro mundo es posible, llegue a calar en ellos.
Es una cuestión de supervivencia. No necesitamos grandes medios para formar y ser formados. Es lo único que no pueden quitarnos. Y podemos hacerlo. 

"…Nosotros estamos decididos a desenredarlo, como lo habría querido la leyenda y como el propio presente exige.
Es necesario destruir las raíces de una epidemia que amenaza a la totalidad del planeta y que se llama “Civilización Occidental”. Es penoso pero resulta vano negarlo.
La época actual, teñida con todos los síntomas de una decadencia que no encuentra barreras, es un tiempo despreciable.
Bajo sus estructuras, que se descomponen a la luz del sol como un cadáver, la disolución social, política y cultural está sacando a la luz poco a poco la porosa osamenta de una civilización igualitaria condenada a muerte, haciendo patente así la absoluta desgracia que se abate sobre Europa y que puede abocarla al naufragio".

Pierre Krebs

Enviado RP

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