martes, 29 de octubre de 2013

…y más joven que nunca.

“Estudia, escudriña tomos, desarrolla tu alma con la sabia de los volúmenes, escoge lo bueno, el alimento, y una vez digeridas todas las ideas, absorbidas las profundidades, habla, procura convencer a tu amigo, a tu contradictor, muéstrale tu alma bien esculpida y delineada por la espátula del saber, y entonces, mi querido y fraterno compañero, el aval de tan altos consejeros servirá para que tu palabra sea oída, sea respetada…; pero mientras llega ese instante sublime… confórmate con oír las palpitaciones de un corazón amigo…”
“Yo saboreo, ahora en mi juventud primera, con una fruición exquisita, todos mis choques con las fuerzas extrañas, y me parece lo más grato de una vida la libertad para una lucha franca entre el individuo y algo. Y el ansia de reforma que exalta a las juventudes vigorosas no es sino una mostranza de personalidad, nunca desdeñable, y a la que lo ya constituido debía acoger con unción y respeto. Afirmo que la edad joven representa en el hombre el máximum de fuerza, y que debe tenderse a que las direcciones sean juveniles, pues son las únicas que podrán algún día obtener de la palabra libertad suficientes realidades para colmar los ímpetus de juventudes próximas.”
“El verdadero joven, el que encierra en sí mayores dosis de ímpetu y de vida, encuentra en sus funciones la alegría de un final. Obrando de otra forma, la juventud, y aun la vida toda del hombre, no pasaría de ser un paso en el vacío, un puente para avanzar en las tinieblas. Es imprescindible al joven la conciencia de creerse no una cosa próxima, sino una fuerza actual y completa.”
“Este momento solemne de España, en que se ventilarán sus destinos quizá para más de cien años, coincide con la época y el momento de vuestra vida en que sois jóvenes, vigorosos y temibles.(…) ¿Podrá ocurrir que dentro de cuarenta o cincuenta años, estos españoles, que hoy son jóvenes y entonces serán ya ancianos, contemplen a distancia, con angustia y tristeza, cómo fue desaprovechada, cómo resultó fallida la gran coyuntura de este momento, y ello por su cobardía, por su deserción, por su debilidad?”

 Ramiro Ledesma Ramos.
¡¡PRESENTE!!

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