Estamos hartos de etiquetas puestas por los sociólogos, odiamos que nos llamen Generación X,
jóvenes perdidos, que hablen de nihilismo y conformismo. Vale que no
vivimos mayo del 68 como nuestros padres, ni corrimos delante de los grises…
¿y qué?. ¿Acaso la revolución es patrimonio de los apolillados
progresistas de chaqueta de pana, que nos miran displicentes desde sus
posiciones burguesas de izquierdas?. ¿Acaso todo es drogas de diseño y
música techno donde antes era Jean Paul Sartre y Lluis Llach?. ¡Zentropa
Iberia dice NO!.
Estamos hartos de menosprecios y de anticuados esquemas
revolucionarios, vivimos tiempos aún más duros que los de nuestros
padres bajo la hegemonía del todo poderoso dólar y el pensamiento único,
hemos asistido al fracaso de la izquierda y la ineptitud de la derecha,
recibiendo con ello el testigo histórico de la reconstrucción de la
alternativa política. Nuestra lucha es por tanto, mucho más heroica y
desesperada que la de esos viejos tiempos de canción protesta y
conspiraciones en los campus, las cuales sólo han servido para alumbrar
una generación de burgueses vendidos al sistema y resentidos,
precisamente aquellos que nos han colgado el condenado San Benito de la Generación X, posiblemente para enmascarar sus propios errores.
¡Basta ya!. Zentropa Iberia escupe con altivo ademán en el rostro de
la comodidad mientras abraza el peligro, la audacia y el sacrificio.
Rechaza tajantemente el nihilismo y demás desierto del alma, buscando
devolver a la juventud europea valores sacros de lealtad y fe; no somos
postmodernos hipsters que con la ceja levantada e impostado
cinismo critican el mundo que les rodea a través de la pantalla del
ordenador. No somos tampoco ninis enquistados en el hogar
paterno. Queremos trabajar, queremos un sueldo digno que nos permitan
formar y sacar adelante a un familia y vivir en consonancia con los
valores de nuestros ancestros y que definen nuestra identidad como
pueblo, tal y como antaño lo hicieron nuestros padres, un “privilegio”
que a nosotros nos ha sido negado… he aquí, los frutos de vuestra
revolución fallida, de vuestras rosas rojas y vuestra canción protesta,
así qué por favor, no volváis a juzgarnos, vosotros tuvisteis vuestro
momento, ahora ha llegado el nuestro.
ES LA HORA DE NUESTRA REVOLUCIÓN
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