"Las juventudes se notan cada día más desplazadas y lejanas de toda
posibilidad de servicio y de dependencia al orden y sistema que hallan
en estado de vigencia... difiícilmente su problema puede ser resuelto de
otro modo que con la decisión firmísima de abrirse paso. Se dan cuenta
de que han llegado a un mundo repelente, defectuoso y hundido en cien
miserias. Pero ellas no forman parte de él, están a extramuros, y
precisamente con un bagaje irrenunciable y valiosísimo: su vitalidad e
ímpetu... los valores preeminentes de carácter cultural, económico y
político aparecen ante las juventudes desprovistos de luminosidad. Son
valores falsos, que no merecen respeto alguno, y que cumplen a sus ojos
el papel de muertas apariencias de virtud al servicio de realidades
degradadas. De hecho se rebelan contra el tipo de vida cenagosa y
mediocre que se les ofrece. Y naturalmente rechazan las tareas a que los
viejos grupos, rectores de las formas aún en pie, parecen destinarlas"
Ramiro Ledesma Ramos

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