jueves, 15 de agosto de 2013

Traidor Quién Ceda

No hay qué ser un genio para darse cuenta, día a día el nudo corredizo de la ley se va estrechando en torno a nuestros cuellos, sólo hace falta echar la vista atrás y pensar en lo acontecido de un año y pico a esta parte: detención de Pedro Varela, represión sobre los colectivos de Dirdam, White Boys, ataques (tanto físicos cómo legales) sobre las agrupaciones estudiantiles Respuesta Estudiantil, Liga Joven etc, y más recientemente la detención de los chavales de Radio Botella o de los tres emeserristas de Badajoz… muchos a estas alturas sentiréis miedo, y no os culpo, es normal, el miedo es un sentimiento humano inevitable el cual entre otras cosas te ayuda a mantener los pies en contacto con el suelo, pero hemos de recordar una cosa, el espíritu heroico no es aquel qué no siente el miedo (si así fuera seguramente no hablaríamos de héroe, hablaríamos simplemente de un loco o un inconsciente) sino aquel qué aún experimentándolo bien clavado en su corazón cómo si de una daga de hielo se tratase, sabe sobreponerse a él pues es consciente de que su causa vale de verdad la pena y acepta sin dudar los riesgos que la lucha implica.

Y hablando de miedos: ellos si qué tiene miedo, están viendo cómo su querido sistema se resquebraja en mil pedazos, cómo la falsa y domesticada rebeldía de la izquierda progresista y el antifascismo está siendo poco a poco sustituida por una verdadera disidencia, joven y heroica, qué torna palabras en hechos, y demuestra lo qué es y lo qué hace con obras y no con consigas y discursos vanales; y ellos, desde sus torreones de cristal y metacrilato sienten en sus huesos el rumor abrumador de esta tormenta, qué no es otra qué la juventud de Iberia y Europa despertando, tomando las riendas del futuro qué por derecho les pertenece arrebatándolo de las vetustas manos de las élites democráticas y usureras y de los hijos fracasados del 68.

Señores, no es por ello momento ahora para abandonar el combate, vale qué aún nos quedan muchas estocadas por asestar y recibir, mucha represión qué sufrir, muchas cadenas qué romper, pero algo es indudable, si su odio y su persecución se recrudece por segundos es porque sin duda vamos por el buen camino, porque hemos sabido golpearles con precisión quirúrgica dónde más les duele… señores, podemos, no, debemos entrar en la historia, debemos garantizar un futuro para Iberia y Europa y eso sólo se logra con sudor y sacrificio (ya brindaremos con ambrosía y nos daremos palamaditas en la espalda cuando descansemos con los héroes en el Eliseo) pero de momento aún nos quedan muchos arcos por tensar, muchas lides qué librar y mucha sangre que derramar, y por eso, hoy más qué nunca: Traidor Quién Ceda.

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