lunes, 16 de septiembre de 2013

El Bosque Frente Al Desierto


"El desierto crece: van aumentando los anillos pálidos y estériles. Ahora desaparecen las zonas avanzadas que estaban llenas de sentido: los jardines de cuyos frutos nos nutríamos despreocupadamente, los espacios pertrechados con instrumentos bien probados. Ahora las leyes se vuelven dudosas, los utensilios adquieren un doble filo.

Ay de aquél que alberga desiertos: ay de aquél que no lleva consigo, aunque sólo sea en una de sus células, un poco de aquella sustancia primordial que una y otra vez es garantía de fecundidad.
En el bosque el ser humano duerme. El orden queda restablecido en el instante mismo en que, al despertarse, repara en el poder que tiene. Es posible dar al ritmo superior de la historia la interpretación siguiente: el ser humano se redescubre a sí mismo periódicamente. Siempre hay poderes que intentan colocarle sus máscaras propias, poderes que unas veces son totémicos, y otras mágicos, y otras técnicos. El emboscado está decidido a ofrecer resistencia y se propone llevar adelante la lucha, una lucha que acaso carezca de perspectivas. Un emboscado es, pues, quien posee una relación originaria con la libertad; vista en el plano temporal, esa relación se exterioriza en el hecho de que el emboscado piensa oponerse al automatismo y piensa no sacar la consecuencia ética de éste, a saber, el fatalismo".

Ernst Jünger

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