"Los que titubean ante el esfuerzo, es
porque tienen adormecida el alma. El gran ideal da siempre fuerza para
domar el cuerpo, para soportar el cansancio, el hambre, el frío.¿Qué
importan las noches en vela, el trabajo abrumador, o el dolor, o la
pobreza? Lo esencial, es conservar en el fondo del corazón la gran
fuerza que alienta e impulsa, que aplaca los nervios desatados, que hace
latir de nuevo la sangre cansada, que hace arder en los ojos,
adormecidos por el sueño, un fuego ardiente y devorador.Entonces, nada
es áspero ya. El dolor se ha transformado en alegría porque, gracias a
él, nos damos más por entero, y el sacrificio nuestro se purifica".
Léon Degrelle

No hay comentarios:
Publicar un comentario